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A la izquierda la técnica de Murray. El riñón en situación pélvica. Anastomosis de sus vasos con los ilíacos externos y el uréter implantado a la vejiga. A la derecha, técnica de Gil-Vernet, riñón en situación lumbo-ilíaca, sus vasos se anastomosan a la vena cava y al ilíaca interna. Se utiliza el uréter del propio enfermo mediante pielo-pielostomía. No utiliza catéter uretral.
Se presentan las bases anatómicas y quirúrgicas para el trasplante renal ortotópico en fosa lumbar izquierda utilizando la vena renal propia y la arteria esplénica vía extraperitoneal. La continuidad urinaria se restablece con anastómosis pielopiélica de la pelvis del receptor con la del injerto.
El diagrama muestra la nueva vía de acceso a los vasos esplénicos que describimos en 1978. Se procede al trasplante renal ortotópico. A través de la misma vía lumbar se realiza la extirpación del bazo ya que, según un importante estudio prospectivo randomizado, mejora la supervivencia del injerto en los receptores de un trasplante renal.
Paciente de 30 años con insuficiencia renal sometido a diálisis peritoneales periódicas, tiene un hermano gemelo univitelino que ofrece su riñón que se le extrae en el Hospital Clínico Universitario de Barcelona. Se trasplanta en fosa ilíaca derecha y se utiliza la pelvis renal y el uréter propios mediante anastómosis pielo-piélica sin derivación urinaria alguna. A los 43 años del isotrasplante tiene unas constantes normales con absoluta normalidad morfológica y funcional de su vía excretora. Es el mayor superviviente de un T.R. Nunca se le administraron inmunosupresores.
Los injertos arteriales sintéticos han hecho posible la sustitución de la aorta y grandes arterias. Pero en los vasos renales no se puede hacer una cirugía reconstructiva como en otras arterias del organismo debido a que al clampar la arteria renal y sobrepasar los 25 minutos de isquemia, causa trombosis de los pequeños vasos y tubulopatía isquémica. Los avances actuales como la hipotermia renal entre otros, indican que el autotrasplante renal es el método ideal en el tratamiento de la hipertensión arterial de causa renovascular.
Paciente con derivación urinaria permanente que le ha significado un deterioro de su imagen corporal e invalidez social al ser portadora de una bolsa de orina. Se procedió al autotrasplante renal contralateral y derivación urétero-ureteral microquirúrgica. Su depresión curó con la cirugía.
Se pretende resolver el aspecto técnico o quirúrgico, así como lograr preservar la función gonadal como primer paso a un programa de investigación y como obligada etapa preliminar al trasplante de testículo en el hombre.
Es el primer caso de trasplante de testículo en el hombre procedente de cadáver. Joven de 20 años al que se le trasplantó un testículo con su cordón espermático. La arteria se anastomosó a la hipogástrica y la vena a la cava. La vía seminal en anastómosis monobloc. Se controló con Doppler y pruebas hormonales que fueron normales durante 17 días, pasados los cuales apareció un rechazo no reversible a la predmisona y azatioprima. A los dos meses el testículo fue extraído.
Muestra la fase laparoscópica e imágenes del testículo ectópico. La introducción de la microcirugía ha hecho posible el autotrasplante antes de los 6 años de edad.
La nefrectomía subcapsular de un riñón no funcionante fue introducida por Sutherland en la trasplantectomía de un injerto intolerado.
Lo que permitió monitorizar la función exocrina del páncreas y el diagnóstico precoz del rechazo. La derivación de la secreción a la vejiga urinaria va asociado a una baja morbilidad y mortalidad.
En este paciente diabético se trasplantó un páncreas total y se derivó su función exocrina al uréter ilíaco con una anastómosis término-terminal del uréter ilíaco a la papila duodenal.
Es una complicación que ocurre entre el 2 y el 8% en el trasplante renal y tiene importancia clínica cuando adquiere un tamaño considerable y proviene de las cadenas linfáticas media e interna de la bifurcación ilíaca. Cuando son pequeños y no obstructivos se resuelve por absorción dentro de los 50 días del postoperatorio. En este caso por su tamaño es preferible la marsupialización intraperitoneal.